¿Qué es?
El estrés es un tipo de respuesta a los estados de tensión permanente, resultante de situaciones agobiantes que se prolongan más allá de las propias fuerzas y que llevan al individuo al borde del agotamiento. Puede ser provocado por cambios positivos, como el inicio de una nueva actividad, aunque con más frecuencia se asocia a cambios negativos, por ejemplo, la aparición de alguna enfermedad y afecta a personas de todas las edades.
En el caso de los niños, el estrés suele vincularse a dolores físicos, enfermedades, a la pérdida de un ser querido, o presentarse ante situaciones de crisis familiares (como el divorcio de los padres o el desempleo de algunos de los miembros de la pareja)
Reconocimiento del estrés en los niños
No siempre resulta fácil reconocer un estado de estrés en los niños. Este puede sospecharse a partir de alguna de las siguientes señales:
Señales físicas
- Disminución del apetito.
- Dolores de cabeza.
- Incontinencia urinaria.
- Pesadillas.
- Molestias o dolores estomacales
Señales emocionales
- Llanto recurrente.
- Comportamiento agresivo.
- Repentina disminución del desempeño escolar.
- Tendencia a permanecer mucho tiempo en soledad.
- Manifestación de miedos nuevos o recurrentes (a la oscuridad, a estar solo, a los extraños, etc.)
- Dificultades para concentrarse.
- Aferramiento a un adulto al que no se pierde de vista.
- Resistencia a participar en actividades familiares o escolares.
QUE DEBEMOS HACER:
Los padres:
- ESCUCHAR al niño cuando exprese preocupaciones y miedos y aconsejarlos.
- COMPARTIR tiempo con Él, realizando actividades tranquilas y relajantes.
- FORTALECER su autoestima.
- ESTIMULAR la realización de actividad física.
- BUSCAR ayuda profesional, si las señales de estrés no desaparecen.
Los niños:
- RODEARSE de personas que lo acepten y respeten.
- PERMITIRLES que charlen acerca de los problemas, ya sea con los padres o con alguna otra persona.
Lic. María del Huerto Mena – Psicóloga

