También conocida como “muerte blanca” o “muerte en cuna”, el SMSL se presenta de manera repentina o inesperada, por lo general, mientras el bebé duerme (sea de día o de noche) con mayor frecuencia durante los meses invernales y sin señales de sufrimiento.  Afecta a niños sanos antes del primer año (comúnmente entre los 2 y los 6 meses de edad) momento de la vida a partir del cual comienza a disminuir el riesgo.

Se lo denomina “síndrome” y no “enfermedad”, porque se desconoce su causa.  Hasta ahora solo pueden asociarse a él algunos factores que lo predisponen.

Factores de riesgo del SMSL

Aunque las causas se desconozcan, existen  algunos factores que lo predisponen:

  • El factor de riesgo más importante es el colecho (dormir con los padres).
  • Madre adicta a sustancias psicoactivas.
  • Madre que quedó embarazada apenas finalizado el puerperio.
  • Madre fumadora: el tabaquismo afecta el correcto desarrollo del feto.
  • Dormir boca abajo: esta posición propicia el exceso de calor, las apneas (pausas respiratorias) y la inhalación del aire exhalado, rico en dióxido de carbono.
  • Usos de superficies blandas y mullidas, como almohadones, mantas o ciertos colchones.
  • Prematurez (nacimiento antes de la semana 37 de gestación o bajo peso.
  • Alimentación con fórmula: la lactancia materna previene al bebe de ciertas infecciones respiratorias y gastrointestinales asociadas a este síndrome.
  • Alimentación deficiente de la madre durante el embarazo.
  • Bebé de sexo masculino.
  • Madre primeriza y menor de 20 años.
  • Antecedentes de reanimación cardiopulmonar
  • Falta de controles prenatales.
  • Sobrepeso de la madre durante el embarazo.
  • Exposición al humo del tabaco.
  • Calor excesivo.
  • Objetos blandos, por ejemplo los juguetes de peluche. Estos pueden dificultar la respiración, si el bebé apoya su cara en ellos.
  • Antecedentes  de SMSL en hermanos.

Prevención

Aunque no sea posible predecir un SMSL, existe una serie de recomendaciones destinadas a disminuir este riesgo.

  • NO ES ACONSEJABLE que el bebé recién nacido duerma en la cama con los padres.
  • NO CUBRIR permanentemente la cabeza del bebé, pues por ella se elimina el exceso de calor.
  • NO SOBREABRIGAR al bebé.
  • NO ACOSTARLO sobre almohadas, pieles de abrigo, o mantas.
  • NO CALEFACCIONAR excesivamente la habitación del bebé, ni dejar la calefacción prendida durante la noche.
  • NO FUMAR durante el embarazo, ni permanecer en ambientes de fumadores.
  • INTENTAR que el bebé duerma boca arriba sobre todo hasta los 5 o 6 meses de edad (cuando el riesgo de muerte súbita comienza a disminuir considerablemente.)
  • EMPLEAR un colchón plano y duro para la cuna y ajustar correctamente las sábanas.
  • PROCURAR que la carita del bebé quede al descubierto y evitar que duerma con almohadones y peluches.
  • Si la cabeza del niño está húmeda de transpiración o presenta las mejillas enrojecidas, DESABRIGARLO.
  • En caso de baja temperatura, ABRIGAR al bebé con mantas livianas ajustándolas correctamente a los costados de la cuna.  Dejar siempre sus brazos por fuera de la manta.
  • Cuando esté despierto colocar al bebé boca abajo durante un rato, siempre bajo la supervisión de un adulto.
  • LAVARSE bien las manos antes de tocar al bebé.
  • En lo posible AMAMANTAR al bebé hasta los 6 meses de edad.
  • VIGILAR a los niños mientras juegan a solas con un bebé.
  • EVITAR que cualquier persona engripada o con alguna infección se acerque demasiado al bebé.
  • REALIZAR controles médicos periódicos durante el embarazo y luego con el pediatra.
  • COLOCAR la cuna del bebé en la habitación de los padres durante los primeros meses de edad.
  • PERMITIRLE al bebé que duerma con chupete ya que aparentemente éste evita que gire la cabeza hacia abajo mientras duerme.
  • TRANSMITIRLES estas recomendaciones a aquellas personas que puedan estar a cargo  del cuidado de un bebé.