• Las carnes poco cocidas, sobre todo carne picada.
  • La leche o productos lácteos sin pasteurizar.
  • Verduras crudas.
  • La contaminación cruzada (al usar la misma superficie o utensilios para lo crudo y lo cocido).
  • El agua no potable.
  • Las manos contaminadas (contagio de persona a persona).
  • El baño en aguas contaminadas.

Se presenta con mayor frecuencia en niños menores de 5 años, sin embargo, niños más grandes y adultos pueden padecerla Afecta especialmente los riñones y puede ser mortal.

En Argentina anualmente se registran alrededor de 400 casos. Dada la alta tasa de incidencia de SUH, la falta de tratamiento específico y de estrategias de inmunización y la alta morbilidad, sumado a la amplia circulación de cepas hipervirulentas en el país, se justifica el esfuerzo de fortalecer las estrategias de prevención, vigilancia, control, diagnóstico precoz y tratamiento oportuno.

  • Diarrea, eventualemente con presencia de sangre.
  • Dolores abdominales.
  • Vómitos y fiebre.
  • Palidez.
  • Alteración de la conciencia.
  • Disminución en la eliminación de orina.
  • Manchas rojas en la piel.
  • Convulsiones e hipertensión en casos más graves.

¿Por qué la carne picada es tan riesgosa?

Durante la faena de los animales, la materia fecal del intestino puede salpicar la res contaminando la carne exteriormente. Al ser picada, las bacterias pasan de la superficie de la carne al interior del producto y encuentran un medio propicio para facilitar su reproducción convirtiéndola en un vehículo ideal para propagar la enfermedad. Por eso, es fundamental someter las hamburguesas, rellenos o albóndigas a una cocción a 75 º C y hasta la desaparición de los jugos rosados para eliminar la carga bacteriana.

No hay tratamiento específico para la enfermedad. Se tratan los síntomas y el compromiso de los órganos afectados. Si se produce una insuficiencia renal aguda, se indica diálisis.

Estudios clave para diagnosticar el SUH

Análisis de sangre

  • Hemoglobina baja: indica anemia hemolítica.
  • Plaquetas bajas: trombocitopenia.
  • Creatinina y urea elevadas: reflejan daño renal.
  • Presencia de esquistocitos: fragmentos de glóbulos rojos, signo de hemólisis microangiopática.
  • LDH elevada y haptoglobina baja: confirman hemólisis.

Análisis de orina

  • Proteinuria y hematuria: proteínas y sangre en la orina.
  • Disminución del volumen urinario: signo de insuficiencia renal.

Coprocultivo

  • Detecta la presencia de Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC), especialmente la cepa O157:H7.

Prueba de Coombs directa

  • Negativa en SUH típico, lo que ayuda a diferenciarlo de otras causas de anemia hemolítica.
  • Cocinar bien las carnes hasta que no queden rosadas ni jugosas por dentro, ya que la bacteria que causa la enfermedad muere por acción del calor –cocción– a más de 75 °C. Se recomienda tener especial cuidado con la carne picada.
  • Consumir y ofrecer únicamente lácteos pasteurizados.
  • Lavarse siempre las manos con agua y jabón antes de comer o manipular alimentos y después de tocar alimentos crudos, ir al baño o cambiar pañales.
  • Para beber, cocinar o lavar los alimentos, usar solo agua potable. Si existen dudas, agregar 2 gotas de lavandina por litro media hora antes de usarla.
  • Usar diferentes superficies para picar y distintos utensilios de cocina, para los alimentos crudos y cocidos, a fin de impedir la contaminación cruzada. Evitar las mesadas y tablas de madera.
  • Mantener la cadena de frío de los alimentos.
  • Asegurarse de bañarse en aguas recreacionales sin contaminación.

Sobre la Escherichia coli

Escherichia coli es el nombre dado a una gran familia de bacterias. La mayoría son inofensivas, sin embargo algunos tipos pueden enfermarnos, como la Escherichia coli productora de toxina Shiga.

Esta última se encuentra frecuentemente en el intestino de animales bovinos sanos y otros animales de granja y llega a la superficie de las carnes por contaminación con materia fecal durante el proceso de faena o su posterior manipulación. Las carnes picadas son uno de los productos de mayor riesgo. Esto se debe a que durante el picado, la bacteria pasa de la superficie de la carne al interior del producto donde es más difícil que alcance la temperatura necesaria para eliminarla durante la cocción.

No solamente se puede encontrar en las carnes, sino también en el agua, la leche sin pasteurizar y las verduras, que pueden contaminarse por contacto con las heces de estos animales (por ejemplo: las verduras por riego con aguas servidas, la leche durante el ordeñe, etc.)