¿Qué es la Ansiedad?

Es una sentimiento de miedo, inquietud o terror que puede ser una reacción normal al estrés, y es experimentada por la mayoría de las personas. Es un sentimiento caracterizado por una sensación desagradable de aprehensión, generalmente acompañada de síntomas físicos tales como dolor precordial, palpitaciones, molestias gastrointestinales, cefalea, etc. Estos síntomas pueden variar  de una persona a otra. Mientras el miedo funciona como una alarma que nos alerta de un peligro externo, real y concreto, la ansiedad nos advierte de algo que percibimos como peligroso, pero que no siempre coincide con la realidad. El miedo como la ansiedad  tiene una función adaptativa y son útiles, en tanto nos avisan de una amenaza.

La percepción de un suceso como estresante depende del desequilibrio persistente en el tiempo, entre la naturaleza del evento y las defensas psíquicas de cada uno. De existir este desequilibrio, la persona experimenta una ansiedad crónica.

Además de los componentes emocionales y fisiológicos, la ansiedad afecta la totalidad de las funciones psíquicas como los procesos del pensamiento, la atención, la memoria, las percepción, etc.

Existen marcos teóricos que explican la ansiedad como resultado de cambios biológicos relacionados con los neurotransmisores cerebrales. Por otro lado, la ansiedad es explicada como producto de conflictos psicológicos. Ambas situaciones pueden existir en determinadas personas.

Cuando una persona presenta algún trastorno de ansiedad, debe definirse en primer lugar, si ésta es primaria o secundaria. No se debe perder de vista que la ansiedad puede ser la manera de expresión de numerosas patologías somáticas y también de otros trastornos psiquiátricos. Por lo tanto, frente al “síntoma “de ansiedad, deben considerarse otros diagnósticos, debiendo realizarse una evaluación completa que incluya todos esos aspectos.

Luego de definida la ansiedad como primaria, debe considerarse si ésta es normal o patológica.  La ansiedad normal acompaña los procesos vitales de cambio, tales como el crecimiento o la búsqueda de la propia identidad.  Por el contrario, la intensidad y la perdurabilidad en el tiempo son los criterios que definen a la ansiedad como patológica

PRINCIPALES TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Ataque de Pánico:

Se caracteriza por la aparición inesperada de ansiedad intensa o miedo, acompañada de síntomas como dolor de pecho, aumento de la frecuencia respiratoria, sensación de falta de aire, mareos, temblores o molestias abdominales que duran relativamente poco tiempo.  La frecuencia de estos ataques es variable pudiendo oscilar entre múltiples ataques en un solo día hasta unos pocos ataques en el curso del año.  Frecuentemente este trastorno puede complicarse con agorafobia, que consiste en el miedo a tener una crisis en un lugar del que le resulte escapar.  Esto le trae gran incapacidad ya que interfiere en la autonomía del paciente y en su funcionamiento social y laboral.

Fobia específica:

Una fobia es un miedo irracional que provoca que la persona evite un objeto (ejemplo: un animal) o distintas situaciones (ejemplo. Aviones, recintos cerrados, etc.) Tanto la presencia como la anticipación de aquello temido, produce un malestar intenso que lleva a una alteración de su funcionamiento normal.  Por otra parte, la persona reconoce a este temor como excesivo e irracional.  Las fobias son el trastorno mental más frecuente, estimándose que un 25 % de la población la padece.  El malestar que este trastorno produce puede llevar a complicaciones psiquiátricas posteriores como depresión o abuso de sustancias, en especial del alcohol.  Es muy desafortunado que no se reconozca a las fobias en forma adecuada, ya que estos trastornos suelen responder bien al tratamiento con psicoterapias de orientación cognitiva-conductual y/o fármacos.

Fobia Social:

Es el miedo especifico a ser “humillado” en situaciones sociales como por ejemplo hablar en público.  Es una patología crónica altamente perturbadora, que lleva a la persona a evitar la mayoría  de las situaciones sociales.  Muy frecuentemente se asocia con el abuso de bebidas alcohólicas que la persona ingiere a fin de reducir la ansiedad que la situación genera.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC):

Una obsesión es un pensamiento, idea o sentimiento recurrente que incrementa la ansiedad.  Este trastorno resulta sumamente perturbador ya que el tiempo insumido en las obsesiones y rituales interfiere en el funcionamiento laboral o en las actividades sociales.  Actualmente se considera que  este trastorno responde bien a la intervención terapéutica.

Estrés Postraumatico (TEPT):

La persona que experimento una situación traumática como por ejemplo, un asalto, un secuestro, una accidente, la exposición a desastres naturales o guerras, abusos de todo tipo, reexperimenta a veces dicha situación a través de sueños o imágenes y tiende a evitar cualquier situación que le recuerde la misma provocándole un estado de alerta permanente. Estos síntomas se asocian con depresión, ansiedad y déficit en la concentración.

Ansiedad Generalizada:

Este trastorno consiste en una preocupación excesiva y persistente, acompañada de gran variedad de síntomas como tensión muscular, mayor irritabilidad, dificultades para concentrarse, trastorno en el sueño o fatiga, que causan notables perturbaciones en el funcionamiento social o laboral del sujeto. El tratamiento más eficaz resulta de la combinación de psicoterapia y farmacoterapia específicas para trastornos de ansiedad, según sea el caso.

Cuando un profesional de salud mental se enfrenta a un paciente que sufre un trastorno de ansiedad, primero debe proporcionarle apoyo e información acerca del trastorno y su tratamiento, tanto a nivel psicoterapéutico o farmacéutico, para que pueda enfrentar su malestar de la mejor manera posible. Las intervenciones psicoterapéuticas de orientación cognitiva y conductual proporcionan al paciente apoyo y seguridad.  La naturaleza limitada del tiempo de este abordaje minimiza el riesgo de dependencia y cronicidad.  Además de las técnicas utilizadas en la terapia individual, las terapias familiares y de grupo suelen ser también efectivas.

Supervisado por Cecilia Sidan – Lic. en Psicología